viernes, 4 de enero de 2013
Momentos
La vida suele ser tan interesante porque mientras te clava un puñal en las entrañas, por otro lado, te acaricia con la màs sutil dulzura. Una de las lecciones màs importantes que recibì en mi vida, me la dio una amiga muy querida, cuya hija, de la misma edad que la mìa, sufrìa de fibrosis quìstica. La pobre Cami, andaba con mochila de oxìgeno a cuestas y con todos los cuidados que un niño en esas condiciones exige. Lèase: no llevaba una vida normal. Como era de esperarse, era mucho màs madura que cualquiera de nosotras. Un dìa, estando recostada en su cama, le dijo a su mamà: ^ Ma, no doy màs. Estoy cansada de luchar. Lo estoy haciendo por vos, no por mì^. Su mamà, con la entereza que la caracteriza, la mirò a los ojos y le dijo: ^ No luches màs, hija querida. Descansà^. En ese momento, Cami falleciò de la mano de su mami. En el velorio, todas las amigas de su mamà, yo incluida, lloràbamos ^ a moco tendido^. La vida no nos prepara para dejar partir a un hijo. Yo no podìa evitar ver a Belèn, mi niña ahì tendida en el cajòn. Y me decìa a mì misma que yo no podrìa soportarlo. Cecilia, la mamà de Cami, nos consolaba a nosotras. Todo se habìa dado vuelta en la vida. Se supone que no se te muera un hijo. Se suponìa que nosotras debìamos consolarla a ella y no al revès. Pero ese dìa aprendì que mi amiga habìa tenido el màs grande gesto de amor que un ser humano puede tener. Renunciò a su egoìsmo de madre y le permitiò estar en paz, aunque ello implicara perderla. Para pensarlo, ¿no? Irònicamente, hace unos meses, tuve que dejar ir a mi papi de la misma manera. Estaba sufriendo terriblemente y yo sabìa que se quedaba sòlo por mì. Voy a contar algo que suena impresionante, pero espero sirva para otras personas que tengan que atravesar por un momento asì, Mi papi tenìa unas costras de sangre en el paladar y yo le insistìa al doctor, que se las sacàramos, que debìa sentir un gusto amargo al tragar. Y el doctor parecìa ignorar mi pedido cada vez que yo insistìa. El dìa de su muerte, cuando abriò los ojos y nos mirò a sus tres hijas sosteniendo su mano, le dije: ^ Papi, descansà ya. Voy a estar bien. Quedate tranquilo^. Despuès de esas palabras, mi papi se fue. Y al mirarle el paladar, sòlo tenìa hueso o cartìlago. Ya no le quedaba ni piel. Cuànto habrìa estado sufriendo y yo que lo retenìa porque no querìa despegarme de èl. Agradezco haber aprendido de mi amiga, que a veces, el mayor acto de amor es dejar ir a los que amamos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Blog Archive
-
▼
2013
(50)
- ► septiembre (2)
-
▼
enero
(44)
- Anécdotas 2
- Indiferencia
- Hombre-niño
- Just a question
- Mi amo
- La vida tiene esas cosas...
- Hojas en el viento
- Conjuro
- Retrato
- Palabras
- De quién
- Medusa
- Me temes...
- Escarcha
- Sujeto Tácito
- Obituario
- Bubbles
- Para que entiendas
- Cómo no...
- Soy eso
- Pero...
- A veces
- Deber ser
- ...
- Sin sentido
- Vox
- Raíces
- Desde cuándo
- Gato Pardo
- Marea alta
- La ventana
- Verde y rojo
- Momentos
- Sex appeal
- El primer libro al que me voy a referir es a ...
- Sombras
- Vacío
- Llueve
- Te quiero mío
- Delirante, ¿yo?
- Paradise Lost
- Tu mirada
- Tengo 40
- Inconsciente

0 comentarios:
Publicar un comentario