Una chispa vuelve a encenderme
cuando te creo enterrado
surges de la nada, cubierto de gusanos
Tu inmundicia no me asusta
Te me acercas, cadáver resucitado
y me llenas de tinieblas.
Ahora todo es humo nuevamente.
Ya enturbiaste mi paz, monstruo egoísta.
Quieres que viva tu duelo eternamente.
Quisiera te fueras para siempre,
como si nunca hubieras estado.
Taparte con paladas de tierra humeante
en el negro de la noche
y sentarme en el claro de la luna
a ver cómo te conviertes en carne de gusanos y de buitres
Pero tu cinismo hiperbólico no lo permite.
Me miras a los ojos, desde esa profundidad satánica
y colocas en mi mano tu corazón ensangrentado.
¿Cómo es que aún sigues vivo?
Nuevamente, hundo mi cabeza en la blandura de tu carne
y bebo tu sangre afrodisíaca.
Ya está, lo conseguiste. Sigues tu camino o vuelves a tu cueva.
No lo sé. Pero yo he cambiado de nuevo.
Mi norte vuelves a ser tú.
Mis lágrimas te reclaman.
Mis sueños se tornan pesadillas.
Y no estás. Nunca estás.
Sólo una tristeza asfixiante que nubla mi realidad
que me hunde más abajo y te llama por tu no
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