He ido más de una vez a escuchar sinfónicas al aire libre y resulta extremadamente placentero. También las he escuchado en el teatro. Pero quien tiene una afición profunda por la música es mi hijo Joaquín. Cuando era pequeño ( tendría un año o menos), yo ponía a sonar la música clásica que escuchaba mi papi ( Chopin, entre otros) y los ojos se le llenaban de lágrimas como percibiendo algo extremadamente profundo, angustioso o triste. Yo, que soy un poco traviesa, y , siendo mi primer hijo , me lo había tomado más como un juguete, que como a una criatura digna de respeto. He ahí, que cuando llegaba cualquier amiga mía, automáticamente encendía el equipo de música para mostrarle mi experimento ( tipo Pavlov) y Joa, que generalmente se encontraba muy tranquilo, rompía en llantos de manera brusca, lo que provocaba carcajadas en mí. En fin...madre primeriza...Cuando mi casa se fue poblando de flautas, guitarras, bandoneón (sí, hasta éso), sicus, bombo, órgano y cualquier otro objeto que se pareciera a un instrumento...tuve que asumir que mi hijo trascendía el experimento ´estímulo-respuesta¨ al que había decidido someter a mi criatura y que debía incentivarlo en sus aficiones musicales. Lo llevé a un concierto y siendo mi cultura en el tema casi nula, mientras disfrutábamos del mismo, me dediqué a hacer lo que todas las mujeres hacemos todo el tiempo, al chusmerío. Entonces le dije a mi hijo muy convencida, luego de analizar muy seriamente la orquesta que tenía enfrente, que el director estaba enganchado con la violinista, porque decididamente, sólo había tenido ojos para ella. Demás está decir, que luego aprendí que el director dirige siempre al primer violín y la orquesta sigue al violín...En fin, dicen que soy culta.
Y ya que hablamos de violines, les cuento otra anécdota de mi amplia cultura general. Una vez, charlando con un español sobre...jamones, obvio, me dijo que le encantaba llegar a casa, tomar una copa de vino y afinar el violín. Y yo le contesté que amaba el violín. Claro está que debió explicarme que se refería a cortar el jamón. En fin, dicen que soy culta.

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