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viernes, 11 de octubre de 2013

"Você está bem?"


Más lo pensaba y menos lógica tenía.  Hacía tiempo ya que Gustavo estaba raro y ya la tenía con los nervios rotos. Ya no sabía si eran alucinaciones o qué. Quiso entablar una conversación adulta con quien había sido su marido por 20 años. Pero, ¿cómo decirle que veía su espíritu divagando por ahí?
Anoche, mientras dormían, los perros no paraban de ladrar. Tanto era el barullo, que le pidió a Gus que se fijara por la ventana qué pasaba. No era nada ( le dijo Gus, corriendo la cortina) . Tan sólo el burro que molestaba a las gallinas. Lo patético era que Gus seguía roncando lisa y llanamente a su lado y su espíritu le hablaba desde la ventana. Sonia no podía pronunciar palabra, del pánico que le producía la situación.  Entre los ronquidos, Gus estiró su brazo, comenzando a acariciarla como sólo él sabía. Pero ésta vez no surtiría efecto ese masaje que en otro momento habría sido afrodisíaco…Sonia comenzó a sentir pánico ante la presencia de su propio marido.
Obviamente, comenzó a psicoanalizarse y las conclusiones obvias a las que su psicoanalista la guiaba, no la tranquilizaban. Que ella ya no amaba más a Gus y que se negaba a reconocerlo. Que su inconsciente estaba hablando y produciendo esas alucinaciones…bla…bla…bla.
Sí, claro. Hasta al gato se le habían erizado los pelos al ver el espíritu de Gus abriendo sutilmente la puerta del baño mientras ella tomaba su ducha. El espectro había ingresado como si nada. Le había cerrado las canillas y había partido no sin antes apagarle la luz. Otra vez Sonia se había quedado estupefacta ( amén de desnuda).  No sabía si insultar a su marido o convocar a un ejército de ángeles a poner las cosas en orden. Una sola cosa tenía clara: éso no era un rechazo sexual ni una negación amorosa. Cuando logró encender el celular para iluminarse en el baño, vio al gato encorvado cual jorobado chillando estrepitosamente ahuyentando los malos espíritus…Ésta es cosa de Mandinga, se dijo para sí.  Y el hombre es un animal de costumbre.  Ya debía acostumbrarse a estas escenas y no reaccionar con tanto pánico. Pero el corazón le latía con tanta fuerza que no podía pensar con claridad. Envuelta en su robe de baño, ingresó al dormitorio. Gus roncaba como siempre. Se puso el camisón e intentó conciliar el sueño pero no pudo conciliar ni sus temores. Era mejor actuar que quedarse ahí haciendo nada. Abrió la puerta de su casa y se subió al auto pretendiendo rumbear hacia la casa de su amiga a dos cuadras. Las manos le temblaban. Era una noche preciosa, irónicamente.  No lograba colocar las llaves en su lugar de lo nerviosa que estaba; ni qué decir de presionar los pedales con los pies descalzos…Por fin, logró arrancar. Encendió las luces del auto y miró por el espejo retrovisor para comenzar a maniobrar. Desde allí, sentado en el asiento trasero del coche,  el espíritu de su marido le indicaba hacia dónde girar el volante y le llamaba la atención por haber dejado la puerta abierta.  ¨Así nunca podrás sentirte segura, querida…Tienes que tomar las riendas de tu propia vida.  Has sido siempre muy dependiente de mí^.
Esto es un mal sueño, pensaba ella con las pocas neuronas que le funcionaban. Pero intentaba despertar y no lo conseguía. Bajó del coche y salió corriendo como quien ha visto un espíritu.  Giraba en torno a la casa y fue a refugiarse detrás del burro y las gallinas. Gus había escuchado el alboroto y se le acercó dulcemente. ¨ Querida, estás muy estresada. Me parece que te voy a enviar a Europa a tomarte unas hermosas vacaciones con tu amiga Vero. ¿Te parece? ¨Entre balbuceos, ella asintió. Después de todo, nada era normal.
El viaje resultó un auténtico desenchufe. La Sagrada Familia, Barcelona, Madrid.  Todo era lindo. Todo. No extrañaba a Gus, para nada. Quizás su psicóloga tenía razón. Quizás debía tomarse un tiempo para pensar y alejarse de él. Tal vez, debía aceptar a ese hombre de Facebook que tanto le insistía para conocerla. Ups. El señor era brasilero, de Sao Paulo. El avión hacía escala allí. Debían esperar unas cuantas horas en Brasil. ¿Por qué no?  ¿Por qué no tomárselo como una aventura? Concertaría una cita con el susodicho y terminaría con toda esta historia. Total, Vero, su amiga, sería una tumba. Ella nunca había querido a Gus.
Señores pasajeros, Iberia les anuncia que en unos minutos iniciaremos el descenso al aeropuerto de Sao Paulo. Les rogamos…Sonia nunca había sentido tanta emoción en su vida. El apuesto caballero la esperaba allí y pasaron una tarde fenomenal, sin entrar en detalles. Recostada en la cama del hotel, pensaba en lo linda que era la vida y comenzó a dormitar mientras disfrutaba de la sensación de las caricias del brasilero en su espalda…De repente, una voz desde el baño le recordó que no había ningún ser de carne y hueso acariciando su espalda…  "Você está bem?"


martes, 8 de octubre de 2013

Adiós

Te regalo mis ojos
  de paisajes áridos
Quédate con mis labios
   desencarnados

Yo velaré tu ausencia
   sin lágrimas...sin voz
      de tan triste que estoy

lunes, 7 de octubre de 2013

Orgullo y prejuicio...en un colectivo en el conurbano bonaerense...

Ayer, regresaba yo con mi niño de La Plata en colectivo, ambos cómodamente sentados en el primer asiento debido a que habíamos partido de la terminal. Ansiosa por llegar a Capital Federal, porque tenía otra cita pendiente, disfrutaba del paisaje. De repente, veo que el colectivo se detiene y suben  no menos de 500 personas de todas las nacionalidades. Juro que lo de 500 no es una figura retórica. Al menos unos 30 senegaleses de 2 metros de altura se ubicaron por donde pudieron por todos lados, terminando uno de ellos sentado sobre el hombro de mi pequeño niño que decía: ¨no puedo respirar¨. Yo empecé a revisar mis bolsillos y cartera, chequeando que todo estuviera en su lugar....De entre la multitud, se veía a una pobre madre ¨ santiagueña o boliviana¨ ( a las ¨eses¨las pronunciaba muy bien) con una niña de un año de edad colgando entre hombre y hombro. Le ofrezco sostener a la niña en mi regazo durante el viaje, ya que yo estaba cómodamente sentada. Me la entrega y la niña se duerme. Continúa subiendo gente y nos perdemos en medio de la ruta y la oscuridad. Presiento cierto peligro...el corazón me late fuerte...Comprendo que los años han pasado. Que veinte años antes todo éso me hubiera resultado divertido, pero con dos criaturas a mi cargo, la adrenalina iba creciendo y me decía bajito¨ watch out,watch out¨. Los senegaleses hablaban , supongo, en ´senegalés´si es que ese idioma existe, porque yo no entendía un pomo. Al lado del senegalés que usaba a mi niño de sillón, había un hombre de rasgos indígenas, que hablaba otro idioma desconocido con la señora del asiento de atrás.  Estoy rodeada de foráneos, pensé, con cierto resquemor. De repente, lo que presentía: desde el pasillo llegaba una discusión en tono alto. Reconocía las puteadas porteñas ( son inconfundibles), aunque con cierto dejo de.¿.beodez?...¿lengua trabada por productos alucinógenos? . No podía distinguir bien. Eso sí, parecía estar insultando a uno de esos hombres negros grandotes porque las respuestas eran un poco incomprensibles. La gente comenzó a moverse por el poco espacio que había, sosteniendo ahora en mi regazo no sólo a la niña, sino también al ecuatoriano que hablaba en quichua. Comenzaron los empujones y la gente se abrió para que los dos contrincantes se acercaran al chofer, es decir frente a mí , mis dos niños ( digo ¨ dos*  ) porque ya había perdido de vista a la madre boliviana y había decidido hacerme cargo de protegerla a ella también. Los golpes continuaron frente a mi vista y la de los niños, por lo que, temiendo que alguno tuviera un arma, le ruego al chofer que detenga la marcha y los baje. Acto seguido, se detiene y bajan los dos. Los puedo ver perfectamente por el vidrio. El porteño empuja al senegalés, le llama ¨ negro de mierda¨ . El senegalés reacciona y le pega una trompada, el porteño saca una daga larga, larga, larga y le tira una estocada que el senegalés esquiva hábilmente. Le pido al chofer que arranque, que había niños, que llamara al 911 para que se hiciera cargo de los contrincantes, pero no me hace caso. A esas alturas, ya temía que alguien sacara un arma de fuego. Todo era muy almodovariano. Yo gritaba por la madre de la niña pero no aparecía, pequeño detalle. ¿ Habría quedado aplastada entre la multitud durante la corrida? En fin, los senegaleses restantes se bajaron del micro,a ayudar a su amigo y ahuyentaron al porteño quien quedó solo y varado en la vía y el resto subió nuevamente al colectivo. El senegalés le preguntaba algo al ecuatoriano pero el ecuatoriano le contestaba en castellano que no entendía su idioma. De modo, que, aparte de madre sustituta y defensora de menores, me convertí en intérprete de ambos , dado que el senegalés también hablaba inglés. A esas alturas, ya todos éramos parte de una cofradía y el diálogo se había tornado relajado y simpático. El ecuatoriano me enseñó que una frase que mi papá siempre decía : tanto tiempo chicanki tamapurinki samá causana huasi...significaba ¨ qué casa tan bonita¨... El senegalés me dijo que estaba preocupado por los niños y que se había bajado a pelear a la calle para cuidarlos y me pedía disculpas...Al fin y al cabo, los foráneos de quienes tanto había sospechado al principio, mostraron ser gente amable y considerada. La madre santiagueña o boliviana..se me acercó llorando a abrazar a su niña y me agradecía entre lágrimas y ´eses¨ incomprensibles. Saben, yo soy de Salta y no pronunciamos las ¨ eses¨mucho y no tengo entrenado el oído para comprenderlas cuando me ponen muchas juntas. El único de quien no había sospechado...el porteño común y corriente...había sido el causante de toda la gresca y de no haber sido por él, todo habría sido un agradable viaje cosmopolita...No crean que me estoy cubriendo. Todo lo contrario. Hago mea culpa por haber desdeñado lo diferente por puro prejuicio ; y la vida, siempre sabia y jodida, otra vez me tapó la boca y me enseñó que al enemigo, a veces, lo tenemos en casa...