Era casi el amanecer. Ramiro dormìa junto a Analìa, su mujer. Los perros no paraban de ladrar. A veces, el burro se metìa entre las gallinas y hacìa destrozos. Decidiò levantarse y mirar por la ventana para comprobar que todo estaba en orden. Cuando vio que efectivamente los perros le ladraban al burro y que no habìa ningùn intruso en el jardìn, mirò a su mujer semi-dormida en la cama para tranquilizarla. Y, oh, sorpresa, ella yacìa junto a èl dormido. Pura verdad. Acto seguido, se incorporò en la cama, tratando de entender què habìa sucedido...
viernes, 4 de enero de 2013
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