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sábado, 16 de noviembre de 2013

Mi niño especial

Sí que fue un mes duro éste. Todo el año intentado que Felipe se adaptara al colegio, a sus compañeros, a la maestra, después de un constante ir y venir a Buenos Aires por tratamientos por su epilepsia para que prácticamente al finalizar el año escolar, la directora me comunicara que Felipe debía abandonar la institución debido a que su inteligencia estaba por debajo de lo normal... A Felipe se le han ido muriendo las neuronas debido a las convulsiones. Yo no se las he matado. El no tiene la culpa. Pensaba yo. Y comencé nuevamente el largo peregrinar en búsqueda de una escuela caritativa que me lo recibiera...acudiendo a contactos...sintiéndome el ser más desgraciado del mundo. Es que Felipe tiene siete años y unas ganas inmensas de tener compañeros y cumpleaños y globos y piñatas y tortas y todo eso. Y esta mujer que le tiene miedo a las diferencias. Este mundo que no comprende. Y yo que me sentía la víctima de las víctimas por tener que ser la mamá todopoderosa que debía conseguir la sexta escuela para mi hijo. Sì, la sexta. Tiene siete años y ya lo expulsaron de seis escuelas. Y es un amor. Si lo vieran. Pero, claro. Soy la madre. A veces me canso. Y me quejo de mi realidad. Estoy cansada de este peregrinar. Pero también, a veces, la vida me calla la boca.
Hoy fui al cumple de una amiga y al regreso traje en mi auto a una amiga suya que vive cerca de mi casa. Me contó de su hijo. Tiene la enfermedad de Lorenzo. Se está por mudar a una casa en el campo. A esperar lo peor. Cuando su hijo tenía la edad de Felipe, ella estaba como yo, viajando a Buenos Aires, consultando a la misma doctora que yo, para confirmar lo que yo, gracias a Dios y a la Virgen y a todos los santos, descarté. En ese entonces, Robertino ( ése es su nombre) tenía toda la vitalidad y comenzaba con algunos síntomas. Ahora es prácticamente un vegetal, a los dieciocho años. Mientras Cecilia hablaba, un nudo se le hacía en la garganta y a mí, en el estómago. Le pedía a Dios fuerzas para esa gran mujer y sólo quería regresar a casa para abrazar a mi niño. Y yo que me sentía la víctima de América, ahora me siento la mujer más bendecida del mundo. Apenas entré a casa, abracé a Felipe con toda la fuerza y , como si supiera, se me colgó del cuello, sin separarse un segundo de mí. Dios, qué dura y bella que es esta vida ...

4 comentarios:

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mmcm dijo...

Años que no entro aquí, cerebrito.Felipe está cada vez mejor

Mmcm dijo...

Años que no entro aquí, cerebrito.Felipe está cada vez mejor

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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